martes, 30 de junio de 2009

EN Cristo, POR Cristo y PARA Cristo

"Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él"
Col. 1:16
El apóstol Juan lo diría así "Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida..." Jn. 1:3-4. La Biblia no deja lugar a dudas, Cristo es el principio y el fin de todo lo que existe.
Cristo es el origen, la fuente de todo lo que existe "Porque EN ÉL fueron creadas todas las cosas". De él procede todo, sin él no existiría nada, él es la fuente de la vida porque él ES LA VIDA. Por tanto, Cristo es autosuficiente pues tiene vida en si mismo, independiente de todo lo que existe puesto que es su creador y aunque todo dejara de existir él seguiría existiendo, porque existe por si mismo. Tal es la grandeza de nuestro Salvador y la trascendencia de su gloriosa Persona.
Cristo es el medio por el cual todas las cosas existen "Todo fue creador POR MEDIO de él". El es la palabra creadora, aquel Verbo que era en el principio, todo vino a la existencia por la obra creadora de la Bendita Palabra de Dios. Dios dijo y todo llegó a existir. En consecuencia, todo lo que existe depende de él para su permanencia. El no sólo es el Creador sino también el sustentador de todo lo existente. Si bien él no depende de nada para existir, y por tanto no necesita nada de sus creaturas, todo depende de él para existir y sus creaturas no podemos vivir sin él. Por ello, el apóstol expresa "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él" (Col. 2:9-10). ¿Habrá algo más, fuera de Cristo, que el hombre necesite? El es todo lo que tenemos y nada más necesitamos.
Cristo es el propósito de todo lo que existe "y PARA él". Todo lo creado vive para Cristo. Todas las cosas se mueven en el universo para gloria de su Creador. Hasta la última y más ínfima partícula del universo existe para la gloria de Aquel a quien debe su existencia.
Sin embargo, la gran tragedia, la corona de la creación, el hombre persiste en vivir para si mismo. Se ha puesto en el centro del universo y cree que todas las cosas giran en torno a él y para él. Esta es la mejor definición del humanismo el hombre, por el hombre y para el hombre. Que patética realidad, la creatura buscando ocupar el lugar del Creador. En algún momento esta era la filosofía del mundo sin Cristo, lamentablemente hoy también parece ser la de la iglesia. Y particularmente la del creyente individual que busca el propósito de su existencia en las cosas pasajeras de este mundo perecible. El propósito de nuestra existencia no esta en una cosa, un logro o la consecución de una meta, sino en una Persona, Cristo. El es la razón de nuestra vida, por él vivimos, para él hemos de vivir y para el hemos de morir.
En este video Paul Washer exhorta al respecto
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